Un espacio de expresión, entretenimiento y pasión. Me conocerás y te conoceré. Te invito a leer los escritos que estaré redactando, si lo que leerás es de tu agrado, compártelo con tus amigos, caso contrario recuerda esta frase: "El silencio es más elocuente que las palabras". Muchas Gracias. © Rafael Pérez Campanelli, 2016. Todos los derechos reservados.
lunes, 20 de agosto de 2018
Poema V: Pensamiento
Por: Rafael Pérez Campanelli
Pienso,
Como cada noche,
En hacer algo,
Para que poses tu mirada,
A través de mis ojos.
Pienso,
Atrevidamente,
Conocer tus sueños,
Y así dejarte,
En dulce insomnio.
Pienso,
Detenidamente,
Robarme la inspiración,
De tus delicadas manos,
Y hacer una obra de arte.
Pienso,
Gloriosamente,
En hacerte mía,
Lejos de la carne,
Cerca de tu alma.
Pienso,
Desenfrenadamente,
Saludarte al despertar,
Hacerte reír en el ocaso,
Y despedirme al anochecer.
Pienso,
Ambiciosamente,
En vestirte de blanco,
Y recorrer una pasarela,
Repleta de personas,
Viéndonos juntos,
Lanzándonos arroz.
Pienso,
Tristemente,
En algún día,
Primero o después,
Para siempre,
Despedirme de ti.
Pienso,
En el ahora,
Y planeo,
Cada uno,
De mis movimientos,
Para hacerlo realidad.
Mucho gusto,
Esa es mi estrategia,
Y este soy yo,
El amor de tu vida.
sábado, 7 de julio de 2018
Chica de los sueños
Cada noche,
Vivo una pasión,
A ojos cerrados,
Das play a la canción.
Al instante,
Te puedo conocer,
Pero confunde,
No alcanzo a saber,
Si al abrazarme en el parque,
Y dejarme risueño,
Eres real porque,
Eres un sueño.
Chica,
No me canso de escuchar,
Nuestra canción,
Donde salimos a bailar.
Chica,
Gracias a tí,
No estoy solo,
Soy feliz.
Chica,
¿Donde estás?,
Me he levantado,
No te encuentro acá.
Chica,
Ya lo sé,
Deja y me duermo,
Para volverte a ver.
Tranquila chica,
Algún día,
En verdad,
No sé cómo,
Aquí estarás.
jueves, 5 de julio de 2018
Te soñé
Estas últimas noches,
Eran las mismas,
Tan monótonas,
Tan amargas.
Pero anoche,
Todo cambió,
Fue diferente,
Incomparable.
Dejó de ser un lapso cualquiera,
De cerrar y abrir los ojos,
Sin dulces intermedios,
Sin imágenes inmortales.
Fue sublime,
Y no te contaré,
Porque yo,
También quiero,
Que algún día me sueñes.
Porque sé que tú,
Tanto como yo,
Una vez me veas,
No vas a querer,
Despertar.
lunes, 11 de junio de 2018
Poema: En Silencio
Por: Rafael Pérez Campanelli
Dicen que los mejores sueños,
Se recrean en la mente,
De los mudos invidentes,
Y son tan increíbles que no pueden,
Ser contados a la gente,
Para solo vivirlos personalmente.
Dicen que el viento de la mañana,
Es un rocío de buena suerte,
Que se derrama cuando despiertes,
Para que te vaya bien cada día.
Dicen que estamos predestinados,
Que tu mano encaja en la mía,
Como si fuera la parte final,
De nuestro rompecabezas.
Dicen que el tiempo sufre de envidia,
Que cuando estamos juntos se acelera,
Que en tu ausencia se demora,
Y funciona según,
Nuestros parámetros de distancia.
Dicen que sonreír es la mejor terapia,
Que reir es la mejor medicina,
Pero lo creo en otro sentido,
Verte reir y sonreir,
Tus abrazos sentir,
Son la mejor cura y tratamiento,
De dolores próximos e inexistentes,
De felicidad incierta y ausente.
Dicen que Dios creó el amor,
Para que entendamos,
Cuanto nos quiere,
Sin importar que no lo queramos.
Dicen que eres la soberbia y libertinaje,
Yo creo que te envidian,
Yo creo que no te conocen,
Yo creo que eres la mezcla perfecta,
De la dignidad y pasión.
Dicen que no crees en los hombres,
Que los tachas,
De utilitaristas y charlatanes,
Que no crees otros cuentos,
Mi muñeca rota.
Dicen que te descargas eléctricamente,
Antes de bañarte,
Y honras al tiempo extenso,
Con el llanto impotente.
Dicen que no conoces de temperatura,
Que por sentimientos eres fría,
Por capricho eres caliente,
Y desaciertos medidos hacen tu camino andado.
Dicen que ningún hombre cuerdo,
Debería depositar esperanza en tí,
Dicen que puedes destrozar,
Y disfrutas el carcomer.
Dicen que te sueño como mudo invidente,
Que contemplo verte sonreír,
Que le ruego te rocíe el albor,
Que le temo al tiempo impredecible,
Que poco a poco entiendo a Dios,
Que soy conductor eléctrico,
Que no soy comerciante ni termómetro,
Que me falta tu pieza del rompecabezas,
Que soy diferente,
Que soy de hechos no de cuentos,
Que de poeta, enamorado y loco,
Tengo de todo un poco.
Dicen que sin decirte palabras,
Y en lo secreto,
Sufro como los que de verdad aman,
Como los que quieren en silencio,
Como quien te lleva en el alma,
Como si fueras un dulce sueño.
Dicen que bendigo cada hora,
En la que vienes a mis recuerdos,
Cuando me siento solo en mi cuarto,
Y en la oscuridad intimidante,
Sin mirarte yo te veo.
Dicen que sigo en ese viaje incensante,
Que vivo en mis pensamientos,
Que es inescapable,
Que me sigue a cada momento,
Y cuando me alcanza,
Me grita que te quiero.
La gente dice muchas cosas, pero
Digo que aunque por más tiempo,
Que luche y lo niegue,
Dicen que solo así,
Poco a poco comprendo,
Que tu me has enseñado,
A quererte desde lejos,
Con mis ojos,
Con mi alma,
Sin decirte,
Y en silencio.
jueves, 31 de mayo de 2018
Poema: El espejo.
Me enamoraría de tí,
Aunque nadie en mi lugar creería que,
Sé que eres preciosa y vales la pena,
Porque en realidad,
No eres una buena persona,
No intentes persuadirme de que,
Aún mereces a alguien que te ame,
Que eres la persona de hoy gracias a eso,
Que aprendiste,
Pero recuerda,
No se borrarán,
Aunque intentes olvidar,
Aunque te atormentes,
Te van a seguir doliendo,
Esos errores que cometiste.
Y aún no puedo creerlo,
Cuando nos conocimos,
Iluminó la noche,
Tu ternura inmensa,
Tu sonrisa brillante,
Tu mirada dulce y,
Tu belleza radiante,
Porque en verdad,
Todo eso,
Fue tan solo una ilusión,
Realmente,
No te habías arreglado,
Te veías horrenda,
Que estabas fastidiada,
Lo arruinaste,
Aunque puedas creer que,
Yo lo sabía,
Desde un comienzo.
Ahora leelo de abajo hacia arriba. 💙
viernes, 4 de mayo de 2018
Poema: La llamaba señorita
Titulo: La llamaba Señorita.
Por: Rafael Pérez Campanelli.
Siempre la llamaba señorita, aunque nadie lo hiciera, a pesar de embriagarse en un amor aparente.
Siempre la llamaba señorita, al estar sin encontrarse, al tocarla sin tacto y charlar sin las palabras, desde lo oscuro donde me iluminaba.
Siempre la llamaba señorita, en esa vez que contemplé el cielo nocturno, donde la soñé entre mis brazos aliviada.
Siempre la llamaba señorita, leyendo sus pensamientos sin rescate y mientras le entregaba mi angel de la guarda.
Siempre la llamaba señorita, mientras la abrazaba y se reflejaba en mi su terciopelo a contraluz.
Yo siempre la llamaba señorita, cuando una noche sin saberlo, vino a despedirse y no regresó.
Ahora la llamo melancolía, que son los colores de su ausencia grabados en mi corazón.
Por: Rafael Pérez Campanelli.
Siempre la llamaba señorita, aunque nadie lo hiciera, a pesar de embriagarse en un amor aparente.
Siempre la llamaba señorita, al estar sin encontrarse, al tocarla sin tacto y charlar sin las palabras, desde lo oscuro donde me iluminaba.
Siempre la llamaba señorita, en esa vez que contemplé el cielo nocturno, donde la soñé entre mis brazos aliviada.
Siempre la llamaba señorita, leyendo sus pensamientos sin rescate y mientras le entregaba mi angel de la guarda.
Siempre la llamaba señorita, mientras la abrazaba y se reflejaba en mi su terciopelo a contraluz.
Yo siempre la llamaba señorita, cuando una noche sin saberlo, vino a despedirse y no regresó.
Ahora la llamo melancolía, que son los colores de su ausencia grabados en mi corazón.
Poema: Si te enteras
Poema titulado: Si te enteras
Por: Rafael Pérez Campanelli
Si te enteras de mis sentimientos,
Y no sabes que hacer,
No te preocupes,
Ni finjas sorprenderte,
Tampoco te sientas triste,
No hay por qué,
Porque siempre lo has sabido,
Desde que por última vez nos miramos.
Si miras el fuego,
Y posas tu mano cerca,
Para sentir calor,
Y no temes a la ceniza impalpable.
Si vieras la luna cristalina,
Y notas mi reflejo en ella,
Si sientes en el viento mis caricias,
Si cuando te despiertas,
Causo tu primera sonrisa del día.
Si cierras los ojos,
Y sientes mi aroma,
No te asustes,
Si tapas tus oidos,
Y te hablo,
No te precipites, escuchame.
Si consideras los días extensos,
Pero nuestros momentos breves,
Y culpas al tiempo de envidia.
Si te decides a seguirme,
Mientras camino,
En la orilla de la playa,
Notas las siluetas que dejamos,
Y si desaparecen cuando las borra el mar,
Piensa que en ese momento,
Ese día y a esa hora,
Caminaré la distancia necesaria,
Aunque se quemen las plantas de mis pies,
Para dejar mis huellas en otra playa.
Comprende que si,
Poco a poco dejas de quererme,
Yo también comprenderé,
Dejandote de querer de a migajas.
Si depronto,
Encuentras otro poeta,
Que te declame mejor,
Tranquila,
Buscaré acordes,
Para declamarte una canción,
Si te resignas a quererme,
Lo sabré y no voy a querer,
Que me sigas queriendo.
Si te dispones a olvidarme,
No me busques,
Que ya te habré olvidado.
Pero si atónita contemplas,
Mis huellas imborrables en la arena,
Aunque fueron posadas por la marea,
Y resuelta comprendes,
Que estás destinada a mi,
Abriendome tus brazos,
Con dulzura irrenunciable,
Ay mi amor, ay amada mía,
Todo el calor del fuego,
El reflejo en la luna,
El viento que acaricia,
El sonriente despertar,
El aroma que sientes,
La voz que te habla,
La brevedad,
Las huellas imborrables,
Se replican en mi,
Como una fantasía,
Mientras nos nutrimos de ella,
Y este sentimiento sublime,
Estará en tus brazos,
Cada día que viva,
Sin salir de los míos.
Por: Rafael Pérez Campanelli
Si te enteras de mis sentimientos,
Y no sabes que hacer,
No te preocupes,
Ni finjas sorprenderte,
Tampoco te sientas triste,
No hay por qué,
Porque siempre lo has sabido,
Desde que por última vez nos miramos.
Si miras el fuego,
Y posas tu mano cerca,
Para sentir calor,
Y no temes a la ceniza impalpable.
Si vieras la luna cristalina,
Y notas mi reflejo en ella,
Si sientes en el viento mis caricias,
Si cuando te despiertas,
Causo tu primera sonrisa del día.
Si cierras los ojos,
Y sientes mi aroma,
No te asustes,
Si tapas tus oidos,
Y te hablo,
No te precipites, escuchame.
Si consideras los días extensos,
Pero nuestros momentos breves,
Y culpas al tiempo de envidia.
Si te decides a seguirme,
Mientras camino,
En la orilla de la playa,
Notas las siluetas que dejamos,
Y si desaparecen cuando las borra el mar,
Piensa que en ese momento,
Ese día y a esa hora,
Caminaré la distancia necesaria,
Aunque se quemen las plantas de mis pies,
Para dejar mis huellas en otra playa.
Comprende que si,
Poco a poco dejas de quererme,
Yo también comprenderé,
Dejandote de querer de a migajas.
Si depronto,
Encuentras otro poeta,
Que te declame mejor,
Tranquila,
Buscaré acordes,
Para declamarte una canción,
Si te resignas a quererme,
Lo sabré y no voy a querer,
Que me sigas queriendo.
Si te dispones a olvidarme,
No me busques,
Que ya te habré olvidado.
Pero si atónita contemplas,
Mis huellas imborrables en la arena,
Aunque fueron posadas por la marea,
Y resuelta comprendes,
Que estás destinada a mi,
Abriendome tus brazos,
Con dulzura irrenunciable,
Ay mi amor, ay amada mía,
Todo el calor del fuego,
El reflejo en la luna,
El viento que acaricia,
El sonriente despertar,
El aroma que sientes,
La voz que te habla,
La brevedad,
Las huellas imborrables,
Se replican en mi,
Como una fantasía,
Mientras nos nutrimos de ella,
Y este sentimiento sublime,
Estará en tus brazos,
Cada día que viva,
Sin salir de los míos.
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